Waldorf, las escuelas más naturales

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La crisis de valores que vive nuestra sociedad moderna se refleja en muchos campos, pero especialmente en uno muy importante para nuestra evolución como personas: la educación. Dentro de nuestro habitual pensamiento de consumo respetuoso a nivel social y medioambiental, también nos gustaria exponer nuestra visión de la educación como base para que en un futuro exista una sociedad mejor. Es por ello que os hablamos sobre un modelo educativo diferente al imperante, la pedagogía Waldorf, que se basa en un respeto profundo a la naturaleza y al ser humano como parte de ella.

Comenzamos con una breve introducción a la creación de los colegios Waldorf, donde Rudolf Steiner, que fué el  fundador de la Pedagogía Waldorf, sentó las bases de una metodología que tiene su fundamento en la investigación y comprensión del niño en evolución: de su desarrollo físico, sus facultades psíquicas y su individualidad.

El modelo de la primera Escuela Waldorf surgió cuando recibió el encargo para organizar y dirigir una escuela libre en Stuttgart, para los hijos de todos los empleados de la fábrica del industrial Emil Molt, con la idea de crear un modelo educativo y social vivo.

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Este modelo de escuela encontró un amplio eco tanto en Alemania como en los países vecinos, siendo a partir de 1923 cuando Rudolf Steiner organizó jornadas pedagógicas en varios paises esuropeos, y estas jornadas  dieron como resultado la aparición de otras muchas escuelas en Holanda, Inglaterra, Suiza y Alemania.

La idea principal de la pedagogía Waldorf es que los niños están llenos de posibilidades y capacidades que podemos y debemos potenciar. Conociendo las distintas fases que atraviesan, potenciando el juego, el contacto con la naturaleza y el arte, junto con una adecuada enseñanza de las distintas materias, esa potencialidad se despliega plenamente para generar adultos emocional y psicológicamente equilibrados. Se trata de utilizar el arte de educar como la base de una verdadera renovación social.

Los maestros que educan en las escuelas waldorf requieren de un trabajo personal profundo que les permita percibir los procesos madurativos de los alumnos mientras captan los fenómenos de la naturaleza, las bases científicas, históricas y sociales de nuestro tiempo. Además, a los profesores se les exige un continuo proceso de aprendizaje, participando en el estudio semanal de los claustros, en su trabajo personal y también participando en diferentes cursos de verano y encuentros de trabajo tanto nacionales como internacionales que cada año organizan las instituciones que velan por la calidad de la Educación Waldorf en el mundo.

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Una característica de estas escuelas es que el claustro de profesores gestiona el centro de forma cooperativa. Los colegios tienen un Consejo de Administración y cuentan con la colaboración activa de padres y profesores en todos los aspectos de la vida escolar para apoyar la educación de los alumnos.

Entienden que la educación integrada debería ser accesible a todos, independientemente de la raza, el credo o la situación económica de los padres.

El mismo profesor acompaña al grupo de clase durante todo el ciclo de enseñanza desde su escolarización, avanzando juntos con el currículo. De hecho, los cursos se organizan por edad y no por nivel de logro académico, con evaluación formativa en lugar de a través de exámenes, incluyendo en la clase niños con diferentes niveles de aptitud.

El contenido intelectual, lo artístico y lo práctico están equilibrados y orientados a la adquisición de aptitudes sociales y valores espirituales, para fomentar la integración de los niños en su entorno cultural mientras adquieren conciencia de ser ciudadanos del mundo.

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