Por qué soy crudívora y vegana. Por Irene Bueno

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A quienes les interesa saber las razones por las que soy crudivegana, aquí se las expongo: 1) ¿Por qué eres crudívora, crudivegana? En primer lugar por mi salud. Esta forma de alimentarme me aporta todos los nutrientes, agua biológica y oxígeno que necesito en su estado óptimo para mí: VIVO. Desde que me alimento así, tengo más energía y me han desaparecido varias enfermedades, no me pongo enferma y tengo la piel radiante. Además de respetar mis valores éticos, hacia los animales y el planeta, ya que contribuyo a un reparto y producción más sostenible de los alimentos en el mundo. 2) ¿Y qué comes? espaguetisPor ejemplo, hoy he comido unos “espaguetis” de calabacín crudo con pesto rojo de tomate seco y piñones que estaban deliciosos; de merienda un vaso de leche de almendras con tarta cruda de cacao y frutos secos. Otra cosa que como muy a menudo son crudités de verduras ó endivias con paté de champiñones, olivada de aceitunas ó guacamole… En general como todo tipo de frutas, verduras, vegetales de hoja verde, frutos secos, frutas secas, semillas, germinados, deshidratados… 3) ¿Por qué NO comes…? carneCARNES y embutidos:  La carne no contiene fibra y tiene grasas saturadas, además la mayoría del ganado de hoy en día ya no está alimentado con pasto (su alimento natural) sino con soja transgénica o piensos fabricados con harinas de huesos y demás porquerías, ¿recuerdas las vacas locas?. Al ingerir esta carne, también ingerimos los antibióticos, transgénicos y hormonas que recibe el ganado para rentabilizar la producción. Produce putrefacción y estreñimiento en nuestros intestinos. Y es responsable de muchos casos de cáncer de colon y enfermedades digestivas. La carne también aumenta los niveles de adrenalina y reduce la serotonina cerebral, lo que pone agresiva, irritable, ansiosa, angustiada y depresiva a la persona que basa su dieta en ella, aumentando su apetito y sus deseos adictivos a otras sustancias nocivas, lo que sea según cada individuo (cigarrillo, alcohol, drogas, dulces, etc.). A nivel ético no es lógico matar un animal para comer algo cuyos nutrientes pueden ser obtenidos de muchas otras fuentes vegetales y que además, es dañino para el ser humano. A nivel ecológico, la producción de carne es altamente contaminante, mucho más que el transporte. pescadosPESCADOS y mariscos:  Es otro animal muerto que no posee fibra, si es de piscifactoría (y la mayoría lo es) está alimentado similar al ganado, con piensos de deshechos, por tanto también tiene hormonas, transgénicos, químicos y muchos antibióticos. Si es de mar, todas las propiedades que pueda tener (omega 3, 6, etc.) serían al comerlo en CRUDO y nunca cocinado. No olvidemos que los mares y ríos del planeta también están contaminados. Además es rico en fósforo lo que acidifica el organismo produciendo pérdida de calcio en huesos y dientes. No tiene sentido ético matar a un animal (los peces también sufren) para alimentarnos con unos nutrientes (omega 3, omega 6) que pueden ser obtenidos de otras fuentes vegetales (nueces, lino, chía, etc.). huevosHUEVOS:  Son alimentos que generan estrés en el aparato digestivo, por su alta concentración de grasas saturadas y colesterol (213 mg aprox. un huevo mediano). El consumo de un huevo diario aumenta los niveles de colesterol hasta un 12%. Debido a las condiciones en que viven las gallinas en las granjas industriales, y a que el cascarón es frágil y poroso, los huevos son un hábitat ideal para la bacteria de la salmonella. No son necesarios para la alimentación, además de que éticamente la producción de huevos somete a las gallinas a mucho sufrimiento (esclavitud, si el pollito es macho los trituran, mutilación del pico con dolor, etc) y no quiero participar en ello, la crianza avícola es una de las industrias más crueles del mundo. Aun cuando las gallinas pueden vivir por más de quince años, sus vidas son acortadas a dos años en esta industria. Las “gallinas felices ecológicas criadas en libertad” son un mito, ya que a los dos años de vida, cuando ya no pueden hacer frente a la producción de 1 ó 2 huevos diarios, terminan en el matadero. lacteosLÁCTEOS y derivados:  El calcio de los lácteos NO ES asimilable (biodisponible) por nuestro organismo, es más: DESCALCIFICA. Es un producto altamente acidificante para nuestro cuerpo, el cual, para compensar la acidificación, ROBA minerales a los huesos, entre ellos, el mismo calcio. El ser humano es el único mamífero que continúa tomando leche después de la lactancia y además, de otra especie! La proteína de la leche es muy alergénica, sobretodo si no somos lactantes y no somos terneros. Los lácteos y derivados producen mucosidad y favorecen la debilidad ósea. Además al ingerirlos, uno ingiere también las hormonas, transgénicos y antibióticos que les dan a los animales. Éticamente no es moral violar a un animal repetidas veces, para después arrebatarle a su bebé, privarle de su alimento natural, reservándolo para el consumo humano, cuando no sólo no es necesario sino que es pernicioso para la salud (colesterol, osteoporosis, alergias, intolerancias, etc). La vida de una vaca en libertad es de 20 años aproximadamente, la de una vaca lechera con suerte llega a los 4, si acaso se le puede llamar vida. GLUTEN:  Contiene mucina, que favorece la formación de moco (deshecho coloidal), empasta las vellosidades intestinales impidiendo la correcta absorción de nutrientes, las proteínas que contienen los cereales con gluten que hoy llegan hasta nosotros, están tan modificadas que el cuerpo no sabe digerirlas (apareciendo intolerancias, alergias, celiaquía) todo lo que el cuerpo no sabe digerir, es un tóxico a efectos de nuestro organismo. Es la causa directa de migrañas. Al comerlo siempre cocinado además, se generan moléculas complejas más tóxicas que muchos pesticidas. Provoca una fuerte adicción y además está relacionado con enfermedades como el alzheimer y el parkinson. En resumen: deja el gluten 3 semanas y después vuelve a tomarlo, no necesitarás ninguno de estos argumentos para saber que no está hecho para el consumo humano. SOJA:  Prácticamente el 85% de la soja es transgénica, modificada genéticamente (se calcula que en apenas 2 años ya lo será el 100%) contiene antinutrientes y tiene un impacto hormonal muy fuerte por su contenido en isoflavonas y fitoestrógenos (que favorecen el desarrollo de tumores estrógeno-dependientes). Su contenido en ácido fítico hace que sea un alimento acidificante. Tiene un alto contenido en aluminio tóxico y además cocinada su proteína es difícilmente digerible. Afecta a la función de la glándula tiroides y recientes estudios la relacionan directamente con el cáncer de mama. Es un producto destinado al marketing de la vida sana por la industria alimenticia y además para su producción (monocultivos) están devastando hectáreas de la selva amazónica. Es un alimento anti-ecológico, donde la soja se planta, después no crece nada, empobrece los suelos debido a la forma de producción masiva. Y no, no es un alimento milenario de la China rural, ellos solo lo consumían en invierno, cuando había escasez de otros alimentos, y sólo tomaban la soja fermentada (tempeh, miso y natto, preparados de soja fermentada), el resto se lo daban a los cerdos (y no era transgénica, por supuesto). COCINADOS:  El Dr. Paul Kouchakoff, ya en 1937 escribió en un libro que cualquier alimento que no se digiere a la perfección se convierte en un veneno, en un tóxico que deja residuos orgánicos. Todo alimento cocinado o calentado por encima de 42º (temperatura a la que “cocina” el Sol y temperatura a partir de la cual el ser humano, fallece) pierde la mayor parte de sus nutrientes (proteínas, enzimas, vitaminas, minerales) pero eso no es lo peor, sino que además se generan sustancias tóxicas que el cuerpo no reconoce, como la acrilamida (neurotóxico relacionado con daños en el tejido nervioso que se forma en los alimentos procesados a altas temperaturas y también en fabricación de plásticos y cosméticos). Hay un proceso que se da en el organismo al ingerir comida cocinada; la leucocitosis. Es el aumento excesivo de glóbulos blancos en sangre. Esto sucede cuando el organismo está en estado de defensa contra un invasor, veneno, tóxico, virus o bacteria. Los médicos lo saben y le llaman a este fenómeno “leucocitosis digestiva” como si fuera normal, ya que todo el mundo lo padece. Sin embargo este proceso NO se da con la alimentación cruda. AZÚCAR:  El azúcar es un veneno, ya lo saben hasta los médicos. Aumenta los niveles de insulina en sangre, favorece la obesidad, los problemas cardíacos y la diabetes. La insulina elevada crea en el  cerebro un estado similar al alcohol en los alcohólicos, por eso nos hacemos adictos, es una droga y además un alimento para hongos y levaduras que viven en organismo (como la cándida y el cáncer, que se alimenta de glucosa). Es un antinutriente, es decir, impide la absorción de otros nutrientes y favorece la aparición de caries, artritis, hiperactividad, cáncer, varices, osteoporosis, depresión, dolores de cabeza, etc. Es uno de los alimentos más acidificantes que existen. Además su producción provoca la esclavitud de miles de niños en el 3er mundo. ALIMENTOS INDUSTRIALES, refinados, procesados:  Al ser alimentos que no están en la naturaleza, que llevan químicos, aditivos, saborizantes, para hacerlos adictivos, el cuerpo no los reconoce y los trata como un tóxico. Sólo con dejar de tomar estos alimentos la salud de cualquiera mejoraría muchísimo. Todos los productos químicos añadidos a esos “alimentos” son puro veneno para nuestro organismo, y de hecho muchos ya son reconocidos como carcinógenos. En resumen, casi todos estos alimentos están empezando a ser reducidos o retirados de las dietas de personas enfermas, lo que me hace constatar que tampoco pueden ser tan buenos para mí. NOTA IMPORTANTE SOBRE EL EQUILIBRO ÁCIDO/ALCALINO DEL CUERPO: El organismo debe mantener su Ph equilibrado. Un cuerpo alcalino es muy difícil que enferme, y precisamente casi todos los alimentos crudos alcalinizan el organismo, mientras que los cocinados, carnes, pescados, lácteos, gluten, azúcar, etc. acidifican el organismo, que es un estado ideal para que se produzca cualquier enfermedad y para asegurarnos un envejecimiento prematuro, ya que el cuerpo estará ocupado intentando alcalinizar y para ello robará energía y nutrientes necesarios para nuestros huesos, sistema inmune, etc. 4) Otras frases típicas y las respuestas, sin entrar en debates infinitos, absurdos y agotadores. “¡Hay que comer de todo!” El que come de todo, padece de todo. No, no hay que comer de todo. Si eso fuera cierto estaríamos todos sanísimos y yo cada vez veo más gente enferma, enfermedades más raras y enfermos cada vez más jóvenes, así que permíteme que lo dude. “¿De dónde sacas las proteínas?” Kwashiorkor. ¿No te suena la palabra Kwashiorkor? Este es el nombre de la enfermedad que uno tiene cuando le falta proteína. ¿Lo has escuchado alguna vez, conoces a alguien que tenga o haya padecido esa enfermedad? Seguramente muchos médicos ni conozcan el nombre de esta enfermedad. Yo no conozco nadie que lo padezca pero sí conozco a muchas personas con enfermedades cardiovasculares y elevado colesterol por ingesta excesiva de proteínas animales. Kwashiorkor es el término médico para describir la patología resultante de la falta de proteínas en la alimentación. Esta desnutrición proteica, desnutrición proteico-calórica, malnutrición, es común en áreas con hambrunas y escasez de alimentos. En primer lugar, hay que saber combinar bien las proteínas para que no haya carencias, para ello es necesario ingerir todos los aminoácidos esenciales y otros necesarios para las funciones de nuestro cuerpo. Y esto te puede pasar igual con una alimentación vegetariana, vegana u omnívora. Me relaciono con muchos vegetarianos, veganos, crudiveganos, etc. y no conozco a ninguno que tenga carencias de proteína, pero sí es cierto que la mayoría se han preocupado por investigar que alimentos deben tomar para no tener carencias (cosa que pocos omnívoros hacen). En segundo lugar, las proteínas, mejor dicho, los aminoácidos que mi cuerpo necesita, se encuentran TODOS en el mundo vegetal. Ejemplos de alimentos vegetales que tienen TODOS los aminoácidos esenciales: quinoa, amaranto, chía, maca, espirulina, etc. Por último, el mejor ejemplo son nuestros “hermanos genéticos”, los gorilas, que ya me dirás si tienen carencias de proteína, llevando una dieta estrictamente crudivegana. Un gorila macho puede pesar 200 kilos de puro músculo y tiene fácilmente la fuerza de 20 hombres. “¿Y no vas a tener carencias de B12?” No. Hoy en día las carencias de vitamina B12 no son un problema exclusivo del mundo vegetariano, vegano, etc, es más, los estudios de carencias de esta vitamina se realizan habitualmente en personas omnívoras, y demuestran que es más un problema de asimilación que de alimentación. Me explico: la vitamina B12 la fabrica tu cuerpo a partir de una bacteria que se encuentra en el suelo (así es como suponemos que el filete que tu te comes tiene B12, porque la vaca en teoría fabricó esta vitamina comiendo pasto, como la podrías fabricar tú comiendo vegetales) pero la triste realidad es que el suelo está empobrecido, esto hace que los vegetales no nos aporten las bacterias necesarias para fabricarla, y eso me puede pasar a mí siendo crudivegano, pero te puede pasar a ti también porque la vaca que tu te comes, es posible que tampoco fuera capaz de fabricar la B12 ya que comió los mismos vegetales que yo, en el mejor de los casos, porque además ahora ya no las alimentan con pasto sino con piensos de soja transgénica y demás porquerías. Es cierto que aun así, la carne, huevos y pescado tienen algo de B12, ya que las bacterias están en todos los suelos, pero habría que “ingerir” bastante tierra para obtenerlas. En mi caso tomo un suplemento de vit. B12 para no jugármela porque su carencia puede traer problemas muy graves de salud (de hecho los más concienciados con esta carencia solemos ser los veganos, crudiveganos, etc) además, me hago análisis a menudo para vigilar que no haya carencias (teniendo cuidado con la falsa B12, un nutriente muy similar pero que no tiene las mismas propiedades y que además, compite en la absorción con la B12 auténtica, es por ejemplo la contenida en Levadura de Cerveza, Espirulina, Germen de Trigo, Soja). “¿Y si no tomas leche, de dónde sacas el calcio?” La leche descalcifica, el calcio que tiene no es asimilable por el organismo (ver punto 3 ¿Por qué no tomo LÁCTEOS y derivados). Puedo sacar el Calcio del Sésamo que tiene 6 veces más calcio que la leche, de las Almendras, del Brócoli, de la Acelga, etc. además es un calcio orgánico, que sí es asimilable por el organismo. “¿Y si no tomas carne, de dónde sacas el hierro?” De nuevo el sésamo tiene 5 veces más hierro que la carne, y otros alimentos vegetales como la remolacha, la alcachofa, la espinaca, etc.  además es hierro orgánico, asimilable por el organismo. Hay que tener en cuenta que tomar lácteos nos puede llevar a perder mucho hierro por la desmineralización que provoca la acidificación en el organismo (Ejemplo: la anemia del lactante). “¡Pero el omega 3 y 6 sólo se encuentran en el pescado y son imprescindibles para vivir!” No. El Omega 3 y 6 lo puedes encontrar en las Nueces, el Sésamo, el Lino, las semillas de Chía, espirulina, etc. De hecho el omega 3 y 6 contenido, por ejemplo, en el salmón es asimilable en CRUDO y el pescado se suele tomar cocinado. TODAS las grasas se vuelven tóxicas (perdiendo sus propiedades beneficiosas) cuando se calientan. “¡Pero vas a tener un montón de carencias de otros nutrientes!” ¿Por ejemplo? ¿De Vitaminas? ¿Comiendo tanta variedad de fruta? ¿De Minerales? ¿Comiendo vegetales de hoja Verde, frutos secos, frutas, semillas, etc.? Magnesio: girasol, sésamo, almendras, pistacho, avellanas, nueces… Zinc: almendras, nueces, setas… Selenio: semillas de girasol, nueces, Potasio: plátanos, dátiles… Hierro: (ver arriba) Calcio: (ver arriba) Vitamina D (EL SOL): La cantidad de vitamina D que se obtiene de los alimentos NO SE ASIMILA si no tomamos el sol, de hecho las personas que suelen tener carencias de esta vitamina son sobretodo, personas que no reciben suficientes rayos solares. “Pero esa dieta no puede aportar suficiente energía…” Todo lo contrario, es una alimentación rica en carbohidratos y en azúcares de bajo índice glucémico que te dan energía y no exponen tu páncreas a enfermedades como la diabetes, ni necesitan una larga digestión. Por ejemplo: las gacelas, tienen muchísima energía y siguen este tipo de alimentación. Hay que tener en cuenta que el proceso de la DIGESTIÓN es una de las funciones del cuerpo que más ENERGÍA consumen, por tanto cuanto más natural y cruda sea la comida, más fácilmente la reconoce nuestro aparato digestivo y por tanto, menos energía necesitamos para digerirla y más energía nos queda para el resto de actividades. Los productos refinados, azucarados, cocinados etc, están compuestos de lo que se denominan “calorías vacías”, son calorías que no tienen valor nutricional para nuestro organismo puesto que están privadas de vitaminas, minerales y enzimas que ayudan a su asimilación, por lo que obtener energía de estos alimentos cuesta en sí mucha energía y además no se obtiene una energía muy eficiente de ellos. “ La comida cruda es indigesta, por eso se cocina, para que sea más digestiva y para eliminar las bacterias” No. El ser humano es el único ser vivo que se alimenta de comida cocinada, prueba a digerir una ensalada o digerir un cocido y me dirás que digestión te resulta más pesada. El hombre lo único que tendría que cocinar es la carne, y así lo hizo antiguamente porque si no, no podía digerirla ya que NO ES carnívoro por naturaleza. Las bacterias son necesarias para tener un buen sistema inmunológico y para fabricar la vitamina B12, los microorganismos son omnipresentes (un tercio de nuestro peso está compuesto por bacterias) y sólo se vuelven perjudiciales si estamos débiles, y cuando uno aumenta la ingesta de alimentos vivos, lo habitual es que no vuelva a enfermar fácilmente. COMIDA CRUDA – Tiene enzimas (al cocinarla se pierden TODAS) – Tiene agua biológicamente perfecta para la química de nuestro organismo (al cocinarla se pierde casi toda) – Tiene vitaminas (al cocinarla se pierden el 80% aproximadamente) – Tiene minerales orgánicos y asimilables (al cocinarla se convierten en minerales inorgánicos que sobrecargan el sistema, es difícil para el cuerpo eliminarlos, se pueden acumular en articulaciones, hígado, en forma de cálculos renales, piedras, etc.) – Tiene proteínas digeribles (al cocinarla, las cadenas de aminoácidos se funden y es más difícil aprovecharlas, se gasta más energía, y hay que comer mucha más cantidad para que rindan lo mismo que crudas) – Tiene un índice glucémico determinado (al cocinarla SUBE el índice glucémico, sobrecargando el páncreas) – Al cocinar la comida se generan nuevas sustancias que el cuerpo no reconoce y que trata como tóxicas, se produce una TOXEMIA y por tanto, la llamada leucocitosis digestiva. Por estos motivos es importante mantener al menos un 80% de dieta cruda y en caso de estar enfermo, un 100%. “¿Y con qué sustituyes la carne?” A la carne no hay que sustituirla, lo que hay que hacer es NO ingerirla. Volver al punto 3) Por qué no comes CARNE y embutidos? “Uf, es que a mí, mi cuerpo me pide carne; yo la necesito.” Lo entiendo, también al fumador su cuerpo le pide tabaco y siente que lo necesita. O por ejemplo el cuerpo te pide el café por la mañana, y todos sabemos que ni el café ni el tabaco son buenos para la salud. Muchas veces es más el hábito, la costumbre, el enganche emocional, cultural, social… o la adicción, que la necesidad nutricional. Pues ya hemos demostrado que es, literalmente, un perjuicio para la salud. “Es que a mí lo que tu dices que NO hay que comer, me sienta fenomenal (azúcar, cocinados, gluten, soja, lácteos, huevo, pescado, carne).” Bueno, en medicina hay un término que se conoce como “Silencio Clínico” que consiste en que tu cuerpo no manifiesta síntomas ante una intoxicación o enfermedad. Tu cuerpo simplemente deja de mandarte señales. Uno puede decir perfectamente que de pequeñito no toleraba el alcohol pero que ahora se toma dos copas de ron y le sientan fenomenal, porque el cuerpo ya no manda señales. También puede pasar que pocos meses antes de detectar una grave enfermedad a una persona, todos sus análisis estuvieran estupendos. Es cuestión de tiempo. Ya me lo dirás dentro de unos años. “Uuuuh! Es que comer así es MUY difícil. Que manera de complicarse la vida! Bastante tengo yo ya con lo que tengo…” Las cosas son fáciles o difíciles en la medida del valor que les demos. Hace 20 años nos habría parecido muy difícil que todo el mundo tuviese móvil y Facebook y hoy en día ya es una realidad. Cuando uno aprende a valorar su salud, esforzarse en alimentarse bien no resulta complicado, sino entretenido y gratificante. Cuidarse es un sano ejercicio para cuerpo y mente. No obstante, no se tarda más tiempo ni requiere más esfuerzo alimentarse así que de manera tradicional, son procedimientos similares, sólo se trata de modificar las costumbres. Enfermar sí que es complicarse la vida. “¡Pero comer así tiene que ser muy aburrido!” Es importante ponerle ilusión y, por qué no, creatividad. Consiste en reeducar el paladar y reaprender a preparar la comida con otros procedimientos y con nuevos ingredientes. Hay diversas técnicas para hacer platos que además de nutritivos resultan atractivos para cualquiera (macerado, deshidratado, germinado,…) incluso hay restaurantes exclusivos de comida cruda gourmet con una extensa y variada carta de platos que compiten en sabor y presentación con cualquier propuesta de un restaurante tradicional. De todas formas lo mejor es probarlo antes de opinar. Para que veas que no es en absoluto aburrido, te puedo enviar algunas recetas muy fáciles, riquísimas y nutritivas. “Mmm…, la veo una dieta muy restrictiva, tienes poco donde elegir.” No es una dieta, sino una forma de vida que implica una forma de alimentarse, una manera de ser consciente de lo que entra en el cuerpo por todas las vías (comida, agua, sol, aire, emociones) y de la repercusión que todas nuestras decisiones tienen sobre nuestra salud y el entorno. Cuando uno comienza a alimentarse de esta manera, se da cuenta de que con poca cantidad está saciado, esto es porque el cuerpo ya tiene todos los nutrientes que necesita y ya no quiere más. Sin embargo podemos comer un plato enorme de pasta y al terminar tener ganas de comer otro, porque el cuerpo sigue demandando nutrientes y no se los hemos dado (calorías vacías). El cuerpo lo que necesita es calidad, no cantidad. “Yo no podría, no tengo voluntad.” Hazlo 15 días, pasado este tiempo en que uno lo hace por compromiso con su salud, se empiezan a producir cambios en el cuerpo, muchas mejoras, más energía, una piel radiante… el cuerpo se desintoxica, cambian los sabores al paladar. Cuesta al principio, pero como todo, es cambiar de hábitos y una vez llevas un tiempo comiendo así, es imposible volver a comer como antes, el cuerpo mismo te pide más y más comida viva. El que quiere busca cómo, el que no…, busca excusas. Yo quería comer sano y busqué la manera. “Pero comer así debe ser muy caro.” En absoluto, incluso comiendo ecológico (los grupos de consumo son más baratos incluso que los supermercados) comprando semillas y otras cosas en herbolarios, te ahorras todo lo demás: leche, pan, azúcar, carne, conservas, productos refinados, pescado, latas, embutidos, quesos, MEDICINAS, hospitales y disgustos. “Yo no puedo comer así porque vivo con mi familia.” Si fueras diabético/celíaco tendrías que comer otra cosa por obligación. Es triste que uno tenga que esperar a tener una enfermedad para ser consciente de cómo se está alimentando. Lo más saludable, emocionalmente, es comer los alimentos que uno quiere, por eso mismo es muy importante informarse sobre los efectos de los alimentos sobre tu salud física y mental. Cuando uno tiene esta información, lo normal es que solo quiera alimentarse con productos de la naturaleza. La familia puede adaptarse en cierta medida. Siempre ha de respetar y uno siempre puede incluir el crudo en su vida en un porcentaje menor (70% por ejemplo) más flexible, pero más saludable que una alimentación tradicional. “Te gastas mucho en aparatos (batidora, licuadora, deshidratadora, spiralizer…)” No más de lo que se gasta la gente en aparatos como ollas, sartenes, vitrocerámica, hornos, microondas, etc. Que son además, aparatos para destruir y matar la comida. “Esa dieta será buena para ti, pero no para todo el mundo.” Cuando todo el mundo la haya probado y su salud y sus análisis sean peores que los de antes, estaré de acuerdo con esa frase. Es cierto que es importante escoger un buen momento para hacer la transición, y quizá si uno lo fuerza puede no encontrar la voluntad de mantener esta alimentación, pero este fracaso es algo psicológico, no físico. Al respecto de la salud, es la alimentación que cualquier médico recomendaría a un paciente muy enfermo, para intentar restaurar su salud. Aplicado a personas “medianamente sanas” lo que hace esta forma de alimentarse con la salud es blindarla. Puedes decir que lo que es bueno para mí, no es bueno para todo el mundo en el mismo momento, pero que esta alimentación es la mejor opción fisiológica y nutricional no se puede poner en duda. Otra cosa es que estemos todos tan intoxicados, seamos adictos al tipo de alimentación que nos han impuesto, que en algunas personas la comida tenga tanta importancia emocional, que altere su estado de ánimo intentar comer así, por ello, lo fundamental es escoger un buen momento y una buena motivación (informándose sobre los efectos de la comida). Es el motivo por el cual las “dietas” en general no funcionan, porque todos estamos acostumbrados a comer dependiendo de nuestras emociones. Es cuestión de tiempo y adaptación, esta forma de alimentación es buena para el 100% de la gente. “Por ejemplo a mí, la fruta me sienta fatal / Yo no puedo comer así porque a mí la lechuga me hincha (me engorda).” La fruta desintoxica. Cualquier proceso de desintoxicación hace sentir mal. La enfermedad no es algo necesariamente “malo” es simplemente el mecanismo del cuerpo para sanar y sobrevivir, no es la enemiga, sino la que te avisa de que algo va mal para que cambies de hábitos. Cuando uno está muy intoxicado, la fruta suele sentar fatal porque el cuerpo empieza a sacar los tóxicos de las células y a intentar eliminarlos a través de los órganos. Lo mismo ocurre con los vegetales de hoja verde: su alto contenido en clorofila hace que sean altamente depurativos, y durante el proceso de depuración es lógico que se inflamen los órganos y el intestino porque están trabajando más de lo habitual. Cuanto peor te sientan las frutas (ocurre sobretodo al principio) y los vegetales crudos, es señal de un mayor grado de intoxicación y adicción que tenías. “ Es que a mí los frutos secos me engordan.” Los frutos secos no engordan, en las cantidades adecuadas. Cuando uno está desintoxicado, el cuerpo nunca pide MÁS de lo que necesita, evidentemente si uno come cada día un plato de carne, otro de pasta cocinada con salsas ricas en grasas saturadas y además se atiborra a frutos secos, engordará, pero echarle la culpa a 4 nueces sería injusto y desviar el problema. “ Pero las frutas y las verduras también tienen pesticidas, fertilizantes, también son transgénicas, etc.” De ahí la importancia de comer ecológico, local y de temporada. E incluso en el caso de no poder hacerlo, han de pelarse y lavarse bien las frutas y verduras, pero sería un mal menor, ya que las propias vitaminas, fibra, clorofila, minerales, enzimas etc., de la comida cruda permiten tener un sistema inmune y digestivo lo suficientemente fuerte como para depurar y desintoxicar al cuerpo de esas sustancias, siempre que sea en cantidades razonables. Es peor el daño que hace la grasa saturada de la carne, las hormonas y los antibióticos que llevan, además de la culpa y el sufrimiento. Es que a mí mi cuerpo me pide comer “caliente” ¿no te enfría el cuerpo comer frío? ¿y en invierno?” Después de la fase de transición y adaptación, yo ya no siento que necesite comida caliente. Quizá una taza de infusión muy de vez en cuando. La comida cocinada hace que en lugar de estar aisladas, las células se aglutinen, suministrando menos oxígeno al cuerpo, y a menor oxígeno, menor energía. También la comida cocinada carece de enzimas y por ello es más difícil de digerir, robando energía a nuestro metabolismo para esa digestión, esto hace más difícil mantener nuestra temperatura corporal, por tanto no tiene sentido “enfriarse” por comer crudo. De todas formas si esto te preocupa, al inicio y hasta que te acostumbres puedes incluir infusiones después de las comidas, puedes templar la comida a 42º o puedes utilizar especias como la canela o el jengibre, que hacen entrar en calor al organismo. “Esa forma de comer es difícil socialmente, te marginas de la sociedad…” Que algo sea fácil o difícil es una idea que está en tu cabeza. Sólo si aceptas que es tu forma de vida, que es diferente, pero que tienes derecho a elegirla, las otras personas también lo harán. Al principio hay mucho que responder a personas que poco o nada saben de nutrición. Respecto a los eventos que se crean en torno a la comida (comidas, cenas, etc) puedes llevar tu propia comida, quizá al principio es raro y te tachen de radical o extremo, pero tarde o temprano serás aceptado. Acepta la situación, deja que la gente sea libre para aceptar o no mi forma de vivir. Hay que tener valor para ser fiel a uno mismo, sólo así vivirás una vida auténtica y aunque a veces te hiera que la gente no te comprenda, tienes como recompensa el regalo de ser tú mismo. La única aceptación que necesitamos, la que nos hace libres, es la nuestra. “Para mí, mi conciencia tiene más peso que la opinión de TODO el mundo” [Marco Tulio Cicerón]. “Pero… Un momento… ¡Las plantas también sienten!” Gracias por tu sensibilidad con el mundo vegetal; veo que te interesa este tema, te recomiendo la lectura del libro “La vida secreta de las plantas” de Peter Tompkins y Christopher Bird, que explica las relaciones emocionales entre los hombres y las plantas. Si así fuera, la vaca que tú te comes mató, cuantitativamente, muchas más plantas que yo para llegar a tu plato. En cualquier caso, has de saber que las plantas, a diferencia de los animales, no tienen sistema nervioso. Por tanto no hay sufrimiento, ni es comparable. Es tan sencillo como esto: ver una persona arrancar una lechuga de la tierra o coger una manzana de un árbol, es algo que un niño vería con naturalidad, mientras que jamás llevaríamos a nuestros niños de excursión dentro de un matadero. De hecho las plantas solo mueren cuando se las cocina, en vivo pasan a formar parte del organismo que las ingiere, una especie de alquimia con nuestras energías. Para ellas no hay información de “muerte” durante este proceso. La función de la gran mayoría de los vegetales es ser ingerido para así regular los ecosistemas, fueron concebidos para ello. Bueno de algo hay que morir, la vida son dos días, prefiero vivir feliz 60 años y comer así no te garantiza ser inmortal… etc.” Lo importante no es cuándo se muere sino cómo se vive. No vivo así por vivir muchos años, sino porque los que viva, los viva con salud; hay muchos muertos en vida, a mí no me vale llegar a los 80 años en silla de ruedas y con oxígeno después de 10 años de hospitales, médicos, operaciones, sufrimiento propio, y ajeno (no sólo de los animales que han muerto por el camino para que yo me alimente, sino del sufrimiento de mis seres queridos por mi salud). Hoy en día, tampoco podemos decir que el ser humano “VIVE MÁS” sino que SOBREVIVE más… Y ello se debe, en parte a que muchas veces somos mantenidos artificialmente en vida, mediante miles de fármacos, drogas y máquinas. Esa no es la vida que quiero para mí, ni la que querría para mis hijos. “El hombre siempre fue carnívoro / omnívoro.” No. El ser humano es herbívoro, por todas estas características comunes: No tiene garras, transpira por millones de poros en la piel (sudor) los dientes frontales no tienen filo ni son puntiagudos. Los molares son pequeños para moler el alimento. Las glándulas salivares están desarrolladas para digerir frutas y verduras, tiene saliva alcalina y enzima Ptialina como los herbívoros. El ácido clorhídrico de su estómago es 20 veces menos concentrado que el de los carnívoros. Necesita masticar los alimentos. No tiene tolerancia al ácido úrico y a la urea. Su intestino es largo (entre 10 y 12 veces la estatura) no como los leones (3 metros) para que la carne pase por su cuerpo con rapidez evitando la putrefacción, por eso en el intestino del hombre la carne se pudre generando toxinas. Es cierto que, durante las glaciaciones y épocas de escasez, el hombre se vio obligado a comer carne porque no había otro alimento y era la única forma de sobrevivir, pero no es su naturaleza comerla, por eso necesitó armas para cazarla y tuvo que cocinarla para poder digerirla. El animal en la naturaleza que más se nos parece es el gorila, su ADN sólo difiere con el nuestro en un 1,2%, es decir: somos un 98,8% idénticos. Y es herbívoro; de hecho, crudivegano. “He leído en una revista médica que eso que tu tienes es un nuevo trastorno alimenticio que se llama Ortorexia.” No es ningún trastorno, es un acto de responsabilidad y un grado más de independencia. Responsabilidad con la propia alimentación y salud, e independencia de la industria farmacéutica y alimenticia. Me hago responsable de que según mis hábitos (que incluyen la alimentación) así tendré la salud, me informo sobre los efectos de los alimentos en mi salud física y mental, y decido libremente qué quiero que entre en mi cuerpo y qué NO. Lo cuestiono TODO, porque la salud es la propia VIDA; sin salud no hay vida, y no cabe hablar de extremos, ni de radicalismos, ni de trastornos, ni de obsesiones con algo que NO es negociable, pues cuando enfermas, enfermas. No enfermas mucho ni poco, ni te mueres más o menos. Seguramente si estuviera comiendo cada día hamburguesas, bebiendo alcohol, fumando, etc., nadie me diría nada. Pero el miedo y el pánico por quien piensa diferente, hacen que si decido alimentarme con lo que es sano y natural para mi organismo, haya que marginarme y ponerme el nombre de un “nuevo” trastorno. ¿Entonces los animales están todos trastornados por comer según su fisiología e instintos? Sinceramente, creo, que es otra medida del sistema para controlarnos. Y controlar lo que comemos, de qué enfermamos y cómo nos medicamos después. “Pues mi abuelo comía carne todos los días y vivió sano y fuerte como un roble hasta los 90 años.” Es un caso aislado, por tanto no me sirve, por desgracia las estadísticas dicen todo lo contrario. Aun así, si quieres que hablemos de tu abuelo, te diré que fue sin duda, una persona afortunada. Sobre todo si vivió todos esos años con salud y sin tener que estar atado a una cama de hospital, con constantes pruebas y operaciones. Evidentemente, la comida no lo es todo, pero es un pilar importante de nuestros hábitos y ellos sí son los cimientos de nuestra supervivencia. Puedes conocer a gente que se alimente muy mal y que sin embargo sean bondadosos y felices y tengan un salud medianamente buena y viceversa, personas que cuidan cada detalle de su alimentación y sin embargo están amargados y por tanto, seguramente enfermos. Pero no es lo habitual. Lo mejor es tratar de equilibrar todos los aspectos. De todas formas, vivir 90 años no tiene mucho mérito en la sociedad actual. Si miramos el resto de especies, el ser humano debería estar capacitado para vivir 150 años. Estamos viviendo menos, por la vida que llevamos. “La Ley Natural ha fijado la duración de la vida de los mamíferos en un período que representa seis o siete veces el de su desarrollo. Así, un caballo que demora cinco años en desarrollarse, normalmente debe vivir de 30 a 35 años, y el hombre, que demora 25 años en completar su desarrollo, debiera alcanzar una vida de 150 años o más.” “Si el hombre viviera desnudo o semicubierto, comiera solamente alimentos crudos, como frutas, semillas y ensaladas, y durmiera al aire libre y sobre la tierra, moriría de vejez alrededor de los 150 años.” [Extraído del libro «Medicina natural al alcance de todos» – Dr. Manuel Lezaeta Acharán] “Los animales se crían y están para alimentarnos.” Todo ser vivo tiene su propia voluntad de vivir y de no sufrir, aunque la ignoremos. No está bien hacer algo sólo porque PUEDES hacerlo y porque todo el mundo lo hace. Es triste, pero el mayor genocidio del planeta, muy por encima de crímenes de guerra, de exterminaciones racistas… es la masacre que durante miles de años hemos realizado con nuestros hermanos, los animales no humanos. Tengo la esperanza de que algún día el hombre rectifique, se avergüence de ello y evolucione hacia una forma de vida más justa y noble. “Aunque tú no comas animales, el resto de la humanidad va a seguir comiéndolos.” Tú debes ser el cambio que quieres ver en el mundo – Ghandi. “Entonces ¿tampoco tomarás medicinas, no?” Desde que me alimento así, la verdad es que enfermo poco. Pero sí, cuando enfermo (que es el mecanismo del cuerpo para sobrevivir) simplemente dejo que la naturaleza haga su trabajo y que el cuerpo se cure solo. Evidentemente, soy coherente, y si un día tuviese un accidente, sería atendido por un médico y por la medicina tradicional, que ha de reservarse para este tipo de urgencias. Los médicos saben de enfermedad y de alivio sintomático, no de salud ni de curar. Considero que la mejor medicina es NO enfermar y para eso es imprescindible tener buenos hábitos, incluida la alimentación. “Así es la vida: ¡El león se come al ciervo y yo me como a la vaca!” El león no tiene otra opción; tú, sí. Se supone que esa elección es lo que nos hace llamarnos “humanos” y nos distingue de los animales. Además, él está preparado fisiológicamente para digerir la carne; tú, no. UNA NOTA PERSONAL RESPECTO A LA ÉTICA Imagina que un día te levantas en un mundo en el que la gente se hace zapatos y abrigos con piel de bebé. Un mundo en el que encierran a las mujeres en una fábrica, las violan cada 9 meses y después roban a sus bebés para sacarles la leche y venderla en formato brick, para que luego la gente coma tierna carne de bebé y jamón de bebé, diciendo que sí, que les da pena pero que está muy rico y que lo necesitan. ¿No lucharías con uñas y dientes por evitarlo? Para mí, el mundo YA es así. Y si me dices que no es lo mismo un cerdo que un bebé, te diré que son especies distintas, pero ambos sienten dolor. Para mí, eso ya es motivo suficiente; no necesito saber si piensan o son inteligentes. Cuando se hacen diferencias entre sexos, favoreciendo a unos u otros, se utiliza el término sexista, si se hacen entre razas, se utiliza el término racista. Al hacer diferencias entre especies, deberíamos utilizar el término especista. Es lo justo. Hay quien asegura que por no tener inteligencia (una idea completamente falsa) está justificado que mueran para nuestro provecho, entonces ¿las personas con síndrome de down, también? Además ¿quién puede asegurar que los animales no tienen su propia forma de inteligencia sólo porque no sepamos comunicarnos con ellos? Lo que sí tienen seguro, es su propia voluntad de vivir. Se puede vivir perfectamente sin utilizar a los animales como recurso. YO LO HAGO. Es más saludable, no produce sufrimiento y es más sostenible. Esto no me hace mejor persona que los demás, pero sí, más saludable, más consciente y feliz. No me siento superior por ser vegana o crudivegana; de hecho, soy vegana porque NO me siento superior. Irene Bueno. Extraído de: http://www.facebook.com/note.php?note_id=10150532098414766

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