Osteopatía fascial, una terapia globalizada

 

La fascia es una estructura de tejido conectivo de aspecto membranoso, fibroso y muy resistente, caracterizada por una gran capacidad de deslizamiento y desplazamiento, que se extiende por todo el cuerpo, y cuya función es la de apoyar y lubricar.

Esta, como si de una segunda piel se tratase,  rodea cada uno de los órganos, vasos sanguíneos, nervios, huesos, músculos y  vísceras,

Es una estructura fundamental compuesta de colágeno y elastina, en la que convergen el sistema circulatorio y el sistema nervioso,  que mantiene una continuidad donde todas las partes (vasos sanguíneos y nervios) funcionan juntas y nos enseña que el cuerpo humano es una unidad.

Cuando tenemos un tirón, un musculo enganchado o algún otro dolor, la fascia no está fluida y también se contrae, pero puede ser en un punto diferente de donde sentimos el dolor. Es por ello muy importante que se ponga en manos de un osteópata fascia que liberará esas tensiones fasciales, restableciendo la continuidad del fluido en todo el cuerpo.

La Osteopatía fascial, es una técnica con una base físico-química en el tejido fascial o aponeurótico, que se hace sobre la base de los “nudos” y bloqueos en el tejido, y cuya solución logra que la postura se alinee, se sienta más equilibrado y con una gran mejoría, tanto física como mental y emocional, liberando a la persona de todo aquello que la limita.

La sesión consta de una evaluación de los aspectos físicos que influyen en la parte corporal y el efecto que ejerce la fuerza de la gravedad en ellos. Se buscan las posibles alteraciones de un funcionamiento en equilibrio , ya sean adaptaciones, compensaciones o patologías asentadas como tal.

Se trabaja con distintos procesos de desarrollo en la formación, que colaboran para favorecer ese encuentro con el equilibrio del cuerpo, a través de distintas técnicas de masaje y reeducación postural.

La terapia, complementa otras terapias y apoya el desarrollo espiritual personal, porque se toma conciencia del cuerpo.